La portada de Amélie, donde la protagonista mira al espectador con una sonrisa entre ingenua y misteriosa, es acertada y tentadora. Unido al también a un dudoso eslogan, Amélie va a cambiar tu vida, la publicidad juega con la idea de lo inocente, que, precisamente por tan inocente, acaba resultando inquietante. Sin embargo, en la propuesta que hace Jeunet no hay nada desapacible; Amélie no mezcla inocencia y perversidad como Delicatessen (otra película de filmaffinity con los mismos actores de Amelie). Nace en mundos particulares, las obsesiones, y las pequeñas neurosis que rodean a cada uno de sus personajes, configurando una atmósfera y todo un universo de autor que en sus primeras películas se intuía pero que aquí ya aparece plenamente desarrollado. Ha sido una de las mejores películas del director y esta tiene una magia increíble, considerando que no es para cualquier público, sino para personas que sean capaces de quedarse viendo hasta el final, lo mismo ocurre con el r...